Carta simple para los días cansados.
Carta Simple para los Días Cansados.
Y a veces, a veces no quiero convivir con las emociones grandes, solo quiero vivir en los pequeños momentos de calma y amabilidad que me presta la vida, a veces solo quiero escribir cuentos pequeños que se afinan a las experiencias vividas, quiero ver las gotas formándose en la pared de un sauna, o quiero mirar a las hormigas recolectar las hojas que llevarían a su hormiguero para la conserva de cuando cae el invierno.
No siempre quiero observar a la gente compleja, quiero mirar los loros juntarse en parejas, admirando el atardecer casi como si comprendieran la belleza que esconden los cúmulos de nubes que levemente se tiñen de amarillo al bajar del sol; pero luego vuelvo a el querer estar tumbado en una hamaca contando tus cabellos, o sentir tus manos jugando a enredarse con mis dedos, quiero leerte cuentos y novelas para verte dormir entre mis brazos, pues me sabes y hueles a infancia, a la pureza que la vida arrebata, a los recuerdos más íntimos y a las tardes más gratas. Quiero que me cuentes el porque de tus cicatrices, que me enseñes las costumbres con las que comes, quiero que me expliques las teorías de las cosas que te gustan, que me enseñes a jugar uno con tus reglas, o me hables de las anécdotas que viviste en tu vida con tus amigos.
Quiero sencillamente conocer todo de ti, y en ese proceso también enseñarte quién soy, porque no hay nada que amé más en este mundo que el como nos sentimos cuando estamos juntos.